Tres claves para un buen liderazgo, por tres líderes empresariales

Por: Leonel García

Cómo relacionarse con gente a cargo, por Martín Guerra, Nicolás Jodal y Patricia Lussich, del mundo financiero, tecnológico y publicitario.

Un buen líder inspira a que lo sigan, predica con el ejemplo, tiende a sacar lo mejor de uno, hace que la gente a su cargo se sienta valorada. A un mal jefe, en cambio, le alcanza una sola palabra para quitar toda la motivación que una persona pueda tener, se limita a ordenar y a generar un mal feedback. En el siglo XXI, hay gente que sigue pensando de esta última manera.

Tres empresarios exitosos le comentaron a ECOS cuáles son, a su criterio, las claves de un buen liderazgo. Destacados en diferentes campos, con distintas experiencias en sus espaldas, Martín Guerra, Nicolás Jodal y Patricia Lussich tienen sus coincidencias a la hora de encarar un proyecto: tienen que saber de qué se habla, saber comunicarlo y hacer sentir parte a todo un equipo. Si una de esas patas falla, la mesa está renga.

Ser seguido, no obedecido

Un jefe está parado en un pedestal bajo el cual se exige obediencia debida. Un líder quiere que compartan su visión. “Un jefe puede asignar tareas y exigir que se cumplan, pero un líder trabaja más por la vía de los ejemplos, uniendo el discurso con los hechos. Hay un tema de legitimidad, el liderazgo es algo que se da naturalmente. Tiene que haber comunión de caminos, admiración y respeto, no solo obediencia”, sostiene Patricia Lussich, directora de Lussich Advertising y presidenta de la Asociación Uruguaya de Agencias de Publicidad (Audap).

Un líder deja crecer a la gente, pregunta y escucha, mientras que el jefe se limita a dar instrucciones, añade Nicolás Jodal, fundador de Artech y creador de GeneXus.

En el mundo empresarial de hoy, un liderazgo al estilo del caudillo político, “síganme”, está destinado a tener corta vida. “Además, eso no atrae profesionales de primera línea”, subraya por su lado Martín Guerra, socio director de InCapital.

Saber comunicar

Una buena traducción a todo esto sería ese viejo dicho que dice: el jefe (el líder) predica con el ejemplo. Jodal, por caso, asegura que su rol en el equipo incluye “estar todo el día en la empresa”. Y eso lleva de la mano al siguiente punto: hay que saber cómo comunicar.

Y esa comunicación tiene que ser la de alguien muy versado en el tema: “Por ejemplo, en mi área tenés que saber de tecnología. Es muy difícil conducir si no sabés del tema que hablás”, dice Jodal, ingeniero de profesión. Él, puntualmente, no cree en los gerentes puramente profesionales, esos que pueden estar indistintamente en un rubro u otro. “A ellos les puede resultar muy difícil comunicarse. La clave es hablar el mismo idioma”, remata.

“Hay que demostrar que se sabe de lo que se habla. No se puede imponer. La tuya tiene que ser una comunicación basada en información, fundamentos y datos que permitan comprender fácilmente cómo es la organización o el plan que se quiere llevar adelante”, asegura Guerra, quien fundó y luego vendió la financiera Pronto.

La comunicación es un ida y vuelta. La publicista Lussich, que también es docente y coordinadora académica de la Universidad Católica, opina que esta pasa por explicar y compartir caminos y objetivos, así como abrirse a las distintas opiniones. Eso sí: luego de recibir todos los aportes del equipo, donde no siempre se llega a consensos, la decisión final es de uno.

“Yo siempre digo que a mi me gusta equivocarme convencida”, resume la licenciada Lussich.

Dejar crecer

Los seres humanos no son recursos, indica Jodal. Para él, “hablar de recursos
humanos es un insulto a las personas”. Interactuar y no manejarlas. Apelar a incentivos económicos como solución mágica a una baja productividad, a su criterio, es errado. “Eso me rechina, me parece que estoy tratando con perros de Pavlov. No podés manejar una empresa en base a una planilla de Excel: anda mal la cosa, incentivos; anda bien, se los quita”.

Esto no significa, aclara, quitarle importancia a lo económico. Pero basarse en eso sería algo tan simple sí como ponerle una zanahoria por delante al personal a cargo. “Lo que hago es generar ambiente para que la gente se motive. En mi mundo, la tecnología, lo que mueve mucho es aprender, desarrollarse intelectualmente, crear”, dice el ingeniero.

Lussich no tapa la razón del artillero: lo económico es lo que mueve a la mayoría de las personas. “Pero cada vez se da más que una persona quiere sentirse parte de un proyecto que goza del respeto de otros. A la gente la motiva ser parte de un proyecto en el cual estén en juego valores, ideales, intenciones de cambiar cosas”.

Para Martín Guerra, más allá de la plata (fundamental), lo motivante es el desarrollo profesional, y el líder debe saber captar eso. “Es fundamental que la persona sienta que en ese ámbito laboral se va a poder realizar, que va a tener responsabilidades, que sienta que está comprometido”.

Lo cierto es que no hay una receta de liderazgo. Para concluir, Guerra sostiene algo que quizá no todos los manuales de emprendedorismo moderno suscriban: “Si me preguntás cuáles son los buenos líderes… son los que dirigen empresas que ganan plata. Si el resultado es exitoso para la empresa, para los trabajadores y para él, todo tipo resulta válido”.

 

Publicado: 15/03/2017 Por: Leonel García
Fuente: http://ecos.la/11/Emprender/2017/03/15/12156/tres-claves-para-un-buen-liderazgo-por-tres-lideres-empresariales/